Hace diez años, el pueblo cusqueño venía de sufrir una punzante frustración cuando, en plena época navideña de 2001, Cienciano había caído en su propio recinto en la final ante Alianza Lima, en recordado duelo de centenarios. Pero más allá de la pena natural de perder una final que se pudo ganar, el cuadro rojo había sido subcampeón porque al fin había logrado convertirse en un equipo sólido y contundente en el Garcilaso de La Vega: ganó el Clausura con el 100% de puntos obtenidos en el Cusco.
Pero llegaba la hora de la verdad. El equipo imperial había clasificado por primera vez a un torneo internacional y se generaba la incógnita en el común de la gente, pues una cosa era ganarle a un equipo limeño en el Garcilaso y otra ganarle a un brasileño o paraguayo, repetía la mayoría. Gremio (BRA), Oriente Petrolero (BOL) y 12 de Octubre (PAR) aparecían en la papeleta para el gran reto cusqueño.
Cienciano había formado un equipo sobre la base de la experiencia y en el que resaltaban los aportes de Mauriño Mendoza en el arco, Martín García en la zaga, el mexicano Óscar Olvera en la creación y el uruguayo Ernesto Zapata en el ataque. Justamente este último había perdido a su locamente ideal compañero y además compatriota Mauricio Martínez -reñido con Carlos Daniel Jurado por motivos personales-, por lo que la directiva encabezada por Juvenal Silva había decidido apostar
por Germán Carty y los mexicanos Gerardo Fernández y Héctor Hernández. La valla dejada por el ‘Loco’ Martínez era bastante alta y poco o nada se sabía sobre los nuevos delanteros aztecas, por lo que las dudas de lo que pudiera hacer el cuadro rojo en la Libertadores 2002 no eran pocas.
Un día después de la lluvia
Viernes 8 de febrero del 2002. Alianza había empatado 0-0 tres días antes en Matute ante Cerro Porteño y Cristal había caído ante Nacional de Montevideo por 3-4 en el Nacional uno después, por lo que no es tan difícil de imaginar el ‘optimismo’ que invadía por esos días al general de los que consumían fútbol en el Perú. Para colmo de males y como era normal en esa época del año, fuertes lluvias azotaban el ombligo del mundo, por lo que el partido frente al 12 de Octubre paraguayo debió postergarse un día: estaba originalmente programado para el jueves 7. Incluso se barajó postergarlo hasta abril dado que se dudaba que la terna arbitral boliviana encabezada por Édgard Solís llegara al Cusco, pero finalmente se jugó.
Pese a que las precipitaciones no cesaron, se registró la recaudación récord hasta ese momento en el Garcilaso, pues la venta de entradas dejó un ingreso de 333 mil soles, obviamente tras un lleno total en el aún "inconcluso" recinto cusqueño, como se lo conocía por entonces. Llegó la hora de la verdad y en medio del nerviosismo general, saltó Cienciano al campo de juego. Mientras algunos se mojaban en la tribuna, otros tantos sufríamos con los cortes en la transmisión de Fox Sports gracias al mal clima, pero igual se logró ver buena parte del partido.
Los primeros 20 minutos fueron de puro nerviosismo de Cienciano, cuadro que no supo aprovechar el sinnúmero de resbalones y tropezones por parte de la defensa paraguaya gracias a las ansias que desbordaban al público y a los propios jugadores. El resto del primer tiempo fue de mero trámite, pues 12 de Octubre logró controlar al mexicano Olvera -no muy limpiamente- y las ideas se le fueron acabando al cuadro rojo. Pero la historia no quedaría ahí y Cienciano saldría renovado para el segundo tiempo: apenas a los 47' apareció Héctor Hernández, para con un potente cabezazo vencer el arco visitante y poner el primero, que llenó de júbilo a todo el Cusco.
Luego Cienciano sería un vendaval ante un equipo que no supo cómo resolver el impedimento de la altura y que jamás llevó peligro al arco de Mendoza. Quizá el 'Rojo' pudo haber empezado a definir ese partido desde antes, pero al parecer nadie en el Cusco se creía que un partido internacional podría ser tan fácil de manejar. Finalmente volvió a aparecer el mexicano Hernández, quien celebró como todo un azteca, y el tercero lo puso Germán Carty, quien inició así un romance eterno con el pueblo cusqueño.
Esa tarde de verano, nadie recordó a Mauricio Martínez ni sus locas celebraciones con Ernesto Zapata. Ese día se prefirió el perfil bajo de la dupla mexicana Hernández-Olvera, que llevó al cuadro incaico a tener un gran debut oficial a nivel internacional. Esa tarde también fue la primera en la que todo un país gozó gracias a un triunfo de Cienciano, cosa que poco tiempo después se volvería una sana costumbre nacional al ritmo de un "upapá" que resuena en la mente como el mejor de los recuerdos al cabo de una década.
FUENTE: dechalaca.com
El Club Cienciano queda muy agradecido con dechalaca.com por este gran momento histórico de Cienciano en su debut Internacional el 8 de febrero del 2002.
ADFP Club Cienciano Del Cusco.